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En su cuarto día, los peregrinos bordean la Montaña Infinita, sólida, imponente y misteriosa. Después de muchas vueltas en círculos, pronto logran otear, al final del horizonte purpúreo y naranja, una luz que rasga la bruma. Ahora, ya no pierden de vista la gran columna: es la Torre de Ébano.

Se alegran pues ahora sí tienen la posibilidad de contactar a otros de su especie.

Ya los está esperando el guardián de la torre, un hombre no muy amable y de poco conversar. Tiene un papel en sus manos, el cual entrega a uno de los viajeros. El texto dice:

“Para entrar a este lugar, debéis cumplir tres requisitos: presentación personal, hablar en público y posición corporal”.

Los protagonistas asumen el reto: gracias a sus dotes de comunicación, didáctica y buena presentación, tienen acceso a la entrada de la torre. Una vez adentro, el guardián los conduce por escaleras en un ascenso tan peligroso como agotador. Casi al final, el misterioso hombre señala a lo alto de la torre: es la biblioteca.

En el centro de la gran estancia sobresale un texto antiguo que está perennemente encendido en llamas rojas. El pergamino tiene dos preguntas:


¿Qué es lo más constante?
¿Cuál es la mejor de todas las cosas?

Los viajeros están consternados. ¿Por qué no han visto aún a ningún ser humano en aquella aguja de madera? Pero las respuestas a las dos preguntas, luego de cavilar bastante, aliviaron los corazones de los andantes.




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Antes de partir, los peregrinos encuentran un tesoro en la Torre de Ébano. Ingresad a los siguientes enlaces para saber de qué se trata:

Consejos generales para hablar en público:
http://www.youtube.com/watch?v=IALujJT3X2U
Consejos sobre el uso de algunos elementos para hablar en público: http://video.google.com/videoplay?docid=-4573832667398416219#


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